No es momento de pasar

Llevo unos días sintiendo que se está cerrando una etapa; una etapa que no me gustaría cerrar aún. El hecho de haber dejado de golpe (por diversas circunstancias) CR y La Desconexión, han hecho que me haya topado con la situación actual. Si antes ya sentía que no estaba aprovechando estos años como es debido, ahora ese sentimiento ha crecido gracias a esto. Tengo la sensación de que he dejado atrás una época que aún no se debería haber cerrado, que tiendría que seguir conociendo gente nueva, formas diferentes de hacer las cosas, niños y niñas a los que aportar mi granito de arena y, sobre todo, de seguir enriqueciéndome de experiencias que son para vivirlas en este momento de mi vida, ni antes, ni después.

Esta época de la que hablo es la que me ha ayudado a estar como estoy ahora y no quiero abandonarla tan pronto. La juventud no es eterna y muchos tienen prisa por crecer. Yo perdí años de esta etapa y quizá por eso siento que la valoro más que el resto y quiero aprovecharla al máximo. Quizá alguien que leyese esto pensaría que me refiero a estar todo el día de fiesta, pero no es así. Me refiero a algo mucho más general, hablo de una actitud; una actitud abierta a vivir experiencias, a conocer nuevas culturas, a caerse y aprender, a compartir con los amigos las alegrías y las penas… Ya habrá tiempo para la rutina laboral, las preocupaciones económicas y familiares, los ahorros y el estar metido en casita. Este es un momento ÚNICO en nuestra vida que no durará para siempre ni podrá volver a repetirse. Imaginemos lo horrible que será estar en los 50 y arrepentirnos de todo lo que no hicimos. Imaginemos que en nuestro lecho de muerte miramos atrás, a lo que ha sido nuestra vida, y no sentimos que la hemos aprovechado al máximo… Ahora, en estos años en los que empezamos a decidir nuestro camino por nosotros mismos, es el momento de aprovechar esta etapa. Después, será mucho más difícil hacerlo.


Una vez plasmada esta reflexión, vuelvo al tema de que siento que esta época, la mejor (se supone) de nuestras vidas, a veces pasa sin pena ni gloria. Algo de culpa tendré yo, pero creo que la mayor parte la tienen los amigos con los que salgo – podría poner muchas comillas en la anterior frase, la verdad -. El caso es que, si ya de por sí hacemos poco, haber dejado CR y La Desconexión de golpe, rematan esa sensación. Cada vez la cosa se va limitando más a ir a la universidad. Menos mal que está Ojos Curiosos. Creo que La Cambiada se siente un poco igual… aunque no creo que le haya dado muchas vueltas al asunto. 

Sé que en algún momento toda esta época tiene que acabar para empezar la siguiente, pero sé que esta no es la hora de que eso ocurra. Pero, ¿qué hacemos para seguir aprovechándola? ¿Buscarnos nuevos amigos? ¿Me apunto a otra actividad con niños? ¿Otro grupo Scout, quizá? 

El haber dicho adiós a la Gimnasia Rítmica, a las Bestias Pardas y a La Desconexión, me ha dejado un vacío que era bastante previsible. 

Menos mal que mi compañero de vida sigue ahí.


Más lealtad y menos trivialidad.

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April come she will

Como siempre, escribo tarde, cuando debería estar durmiendo porque la alarma está programada a las 6:50, como la mayoría de los días. Es ahora, pasadas las 12 de la noche, cuando me entra, a veces, este arrebato movido por la nostalgia, la alegría o el enfado, que hace que quiera entrar a Mi Rincón a interntar plasmar todo eso en palabras que nadie leerá.

En esta ocasión, es la felicidad profunda la que me ha traído aquí. Estoy escuchando una canción que acabo de encontrarme por casualidad que refleja exactamente lo que siento ahora mismo. Es un sentimiento extraño que me hace llorar, pero a la vez sonrío porque no son lágrimas malas. Ignoro por qué me pasa esto a veces, aunque tengo mis teorías. Quizá mi cerebro para y piensa todo lo que ha pasado durante estos últimos años, dándose cuenta de cómo ha ido mejorando todo, poco a poco y a la vez muy rápido. Eso emociona, y más si pienso en las causas de por qué ha ido yendo todo a mejor.

Siento la juventud, el amor, los lugares que aún tengo que conocer, que se aproxima el verano y todo lo que nos queda por vivir. Y ahora, mientras lo escribo y escucho “April come She will”, se me caen las lágrimas, sonrío y el pecho se me llena de un nosequé que me cuesta describir. Parece que voy a implosionar.

Escribir sobre cómo te sientes al estar feliz es más difícil de lo que creía; era mucho más fácil hacerlo sobre cómo estaba cuando nada iba bien. O quizá es que cogí demasiada práctica haciendo eso último, tanta que se volvió poco costoso hacerlo.

Pararé antes de que empiece a escribir todas las cosas que se me están pasando por la cabeza, porque si no mañana mi sueño no dejará de recordarme que debí dormirme antes. 

A veces me sorprendo a mí misma siendo capaz de sentir todo esto, intenso y feliz, con ganas de gritar de alegría y reír; reír y, sobre todo, vivir. 

Un gran culpable eres tú. Es justo que lo reconozca entre mis escritos.

¿Implosionaré?

Estoy en la cama y quiero escribir, pero no sabría por dónde empezar. Por lo tanto, solo vengo a decir que me invade un extraño e intenso sentimiento de felicidad. Tengo ganas de llorar un poquito, pero de alegría. Pensándolo bien, es algo que ya me ha pasado alguna que otra vez. Como que hay tanto dentro, que necesita salir en lagrimitas mientras sonrío. Es como si me fuera a implosionar el corazón. Hace tres días me pasó también. Sí, desde ese día sonrío tontamente, a veces. Vaya boba estoy hecha, yo que me pensaba que no era de esas. Luego viene algo (alguien) y te rompe algunos de los esquemas que tenías sobre ti; para bien, claro. Haces cosas que nunca pensaste que lograrías hacer. Sientes cosas que nunca pensaste que llegarías a sentir. Me encantaría decirlo en alto, gritarlo, pero hoy ya es tarde y tampoco es plan. Ojalá nunca dejar de sentir estas cosas. Buenas noches.

Joder, y yo que creía exageradas a las que se quejaban de su montaña rusa durante el periodo menstrual.

Cada uno a sus cositas, eh

Es ridículo. Tengo la sensación de que cada vez tengo a menos gente a mi alrededor por gilipolleces adolescentes que me pasan ahora, en la juventud, y no en la época en la que tendrían que haber pasado. Mejores amigas enfadándose por chuminadas, otras que tienen pareja y nunca más se supo, amigos de los que no sé absolutamente nada durante días o semanas (o, directamente, que no sé nada de su puñetera vida), gente con la que no puedo hacer los planes que hace… eso, la gente. Es tristísimo que, a medida que maduran, tornen hacia esas conductas cuando debería ser al revés. Cada vez tengo más la sensación de que estoy rodeada de gente que no comparte mi modo de ver la vida (o, al menos, mi modo de vivirla ahora mismo) ni mis valores en relación a la amistad. No sé cómo he acabado (o hemos, porque puede que yo también tenga algo de culpa, no digo que no) en este estado tan de ir a nuestra putísima bola. En fin. Cada día escribo más aquí y significa que las cosas no marchan tan idealmente como pudieran.

Cómo me encanta poder expresarme aquí como me dé la gana; nadie sabe quién soy ni de quién hablo.

Contagio

Hola a nadie, porque dudo que alguien lea esto. He sentido el impulso de poner algo. No sé qué me ha llevado a acabar metiéndome en El Rincón y mirar entradas antiguas… Siempre suele ocurrirme cuando no estoy del todo como debería. El caso es que, mientras las leía, me he podido sentir por unos momentos como en esos instantes. Cuando he terminado, he apartado la visa de la pantalla y he vuelto al presente, a la madrugada el 23 de diciembre de un casi acabado 2016.

La sensación después de la lectura de entradas antiguas siempre es la misma: rara, muy rara. Es algo parecido a una nostalgia mala, aunque el momento leído fuera agradable. No entiendo por qué leer mis palabras antiguas me causa tal sensación. Creo que esto ocurre porque siento que antes plasmaba todas esas emociones, las atendía, las hacía caso; las vivía. Siempre ha sido algo por lo que me he sentido especial. Pero… me temo que cada vez me parezco más al resto, no pienso en lo que siento, no me fijo en cómo estoy, en si me emociono, en si me siento feliz, en si no… solo me preocupo de estar normal, sin variaciones, y de hacer cosas. Sé que mañana leeré esto y no lo entenderé ni yo, y habré vuelto a colocar los pies en la tierra y nada parecerá tan intensito.

Aun así, echo de menos escribir aquí; es algo que me recuerda que tengo muchas más cosas dentro, ya que, por no expresarlas, hasta yo misma creo a veces que no están ahí. Creo que cada vez saco menos al exterior, parece que ya poca gente está interesada en saber cómo se siente la gente; solo les importa que todo vaya con “normalidad”. Me da pena. Echo de menos tener conversaciones profundas… Pocas de esas tengo ya. Cada uno va a su bola y a mí, por contagio, me están llevando a actuar igual, igual que lo que siempre he odiado: yendo a mi aire sin preocuparme mucho por los demás. Os odio, en parte, por haber sacado esa faceta odiosa en mí, como método para convivir con vosotros. Pienso, también, que esto me está llevando a mi antigua estrategia de “todo va bien, todo perfecto, yo nunca estoy mal” y no entiendo por qué, ¿acaso no aprendí las consecuencias?

Esto no quiere decir que esté mal. En general, todo va bien, pero últimamente los días están siendo tediosos y no estoy teniendo mucha distracción para olvidarlos.

Yo solo espero que el 2017 siga yendo hacia arriba, como lleva pasando desde hace unos años hasta ahora. Y que haya planes, viajes, risas, charlas…

Joder, cómo cambian las cosas. Mira cuatro años atrás, seis años atrás. Parecemos otros, pero no debemos ovidar que somos los mismos.

 

Ridículo intento de expresión

He perdido la buena costumbre de escribir. Si no tengo la necesidad de expresarme, a veces el hecho de entrar aquí lo tomo como un deber, porque sé que en un futuro me gustará leer cosas pasadas. Esta noche, sin embargo, he sentido un pequeño nudo que gritaba y ha acabado llevándome aquí voluntariamente, sin esa sensación. Como digo, es un nudo diminuto. Hace algún tiempo era grande, lleno de cosas no muy buenas que necesitaban salir. Este es distinto. Este parece que va a explotar de un momento a otro, haciendo que empiece a saltar descontroladamente, a cantar, a reírme a carcajadas o a llorar de felicidad. Es de cosas buenas. Realmente, me da pena esto; el hecho de que la alegría no tenga tanta fuerza para hacerte escribir como las penas. Me parece injusto que queden más reflejadas las adversidades que momentos fascinantes como este.

Hubo un tiempo en que estaba drogada; drogada de verdad. Pastillitas aquí y allí que no servían para nada; no tenían los cojones que había que poner sobre la mesa, que era en aquellos momentos lo que de verdad hacía falta. Pero ahora… me siento más drogada aún. Esta vez no hay pastillitas, hay otra cosa, que aunque no se puede tocar (bueno, en parte sí), tiene mucho más efecto que aquellas y me hace sentir como nunca. Intento poner adjetivos, palabras que puedan explicarlo o describirlo… pero ninguna me parece suficientemente buena o adecuada.

Sí que siento ahora la obligación de poner al día esto. Podría hablar de La Cambiada, de Géminis, del Guardián, de la desaparecida Pelirroja, de la universidad, de las cosas nuevas en La Desconexion, de las navidades… Pero de los dos primeros mencionados ya hablamos bastante y, prácticamente, al resto de cosas solo podría ponerle adjetivos positivos. Ahora, lo que me pide el cuerpo es dejar salir cómo me siento. El problema es que llego aquí y no sé bien cómo hacerlo. En este momento, sobre la marcha, me cuesta ponerlo en palabras. Doy muchas lecciones a los demás sobre cómo expresar los sentimientos, como si hablara desde mi gran habilidad para hacerlo, y creo que da el pego de cara a los demás. La verdadera realidad es que luego solo suelto pizquitas cuando la situación me da pie a hacerlo. Soy la primera que mide sus palabras cuando el expresarse implica sacar esas cositas que están aquí, dentro del pecho, aunque pujen por salir como están haciendo ahora. No obstante, he de reconocerme el logro de haber mejorado en ello. Hace cinco años podía pasar perfectamente por la chica fuerte, insensible, borde y fría que iba a su jodida bola, cuando realmente no era así. El caso es que, aunque ahora pueda expresar con más facilidad lo feliz o preocupada que me siento, creo que nada puede cambiar por completo nuestra personalidad, ni esa pequeña coraza (inútil o no, de eso aún no estoy segura) que algunos creamos hace años.

Alguien se puede preguntar por qué no he mencionado a Ojos Curiosos cuando he nombrado a todas las personas importantes que deberían estar a la hora de poner al día esto. Pues bueno, el caso es que él ya está por el resto de todas estas líneas.


Y el 2016 pisa fuerte.

El viaje

Un viaje donde nadie sepa dónde estás, salvo el que te acompaña. Un viaje donde te olvides de que existe tu habitual rutina, donde haya enormes cataratas y huela a libertad. Un viaje donde sólo creas que existe la gente que está ahí contigo, porque
tumblr_mquiz33jX21sysb59o2_500son las únicas personas que quieres recordar. Un viaje en el que no sepas dónde está el móvil ni qué hora es, ni cuándo tienes que volver. Un viaje de irte a dormir y sonreír mientras cierras los ojos para descansar. Un viaje de silencios cómodos y carcajadas estruendosas. Un viaje con despertares dulces, llenos de ilusión; ilusión hasta por estar tirados fumando, mirando el agua de esas cataratas gigantes caer. Un viaje de cantar canciones conocidas y de descubrir otras nuevas que cantarás cuando vuelvas.

Un viaje donde ir cuando casi todo te sature aquí, y que sólo sea el “casi” quien te acompañe.